lunes

-No saco nada, o en el saco hay nada, no es de mi incumbencia tampoco, pero porfavor, prosiga usted señora.


- Oiga usted señor, le pediría amablemente que me dejara de mirar las tetas.


Ayer pensando en que sería de mí en un futuro no muy lejano se me ocurrió la muy inteligente idea de dejar los libros fotocopiados de lado, cagarme en la cara de culo del profesor (de intro) y meterme en esta pantalla a hacer algo mucho más productivo que en otras pantallas. Me encontré con un nombre reconocible; no había tenido esa motivación de leer la vida de otro hace mucho tiempo, asi que me di el tiempo y la dedicación en leer algo sobre él. Su nombre es, era o seguirá siendo, no sé, como quieran ustedes, Arthur Rimbaud.
(Hoy venia con las intenciones de ser gracioso, y me di cuenta que lo anteriormente escrito no tuvo nada, ni un ápice de aquello. Asi que en un arranque de esquizofrenética atormentante y colérica falsa risa le escribiré lo más tétricamente, o como suelo decir, como un cara de culo; muy parecido a los tipos que estaba leyendo hace un rato en esos libros fotocopiados que les contaba).
Bueno, no tengo las intenciones de contarles o resumirles qué leí, búsquenlo ustedes y denle las interpretaciones que quieran. Eso de Rimbaud era un pretexto que pensé fugazmente, y sólo con la intención de escribir, en otra cosa que no fuera un papel o un bloc de notas.
De todas maneras para no dejarlos con el misterio que te calcome el cerebelo, y que es lo único emocionante, de verdad, porque pensándolo así, el misterio convierte al original en genio, y su muerte temprana, en leyenda; les copiaré y pegaré un poema de éste tipo.

AJENJO

ella no ama
ella tiene miedo
el no juega
debe defenderse

hace largo tiempo
deje de jugar
y ahora bebo vino
e intento dar con una imagen
parecida a un niño
sonriendo
me es imposible
veo hienas devorando del piso
ya carne reseca
y un payaso obeso observando
sobre un monte incandecente
y ahora, sigo sin jugar
bebo vino
e intento dar con la imagen
de una madre amamantando
veo un piso de cera
un patio reseco por la arena
y sustancias gelatinosas
adornando los alfeizar de las ventanas
en dos horas mas debo ir a trabajar
me arde la boca del estomago
y aun no doi con la imagen
de una damisela
tomando de mi mano
soportando el cemento
que ha de enfriar
mientras aprendo a calentar
las esquinas sucias
pobladas de ratones miserables
roendo los restos de un alma
buscando cuatro planos
de proteccion, reduciendo sus
posibilidades de perderse a dos
¡miserable!
trazos de aire, de nada en el fondo
durmiendo con los pies afuera
de la cama
imitando la vertiginosa
caida de un paracaidistas
descuidado
fumando de un cigarrillo
invalido, sufriendo humo
con ventanas y puertas cerradas
respirando de su lloriqueo
intoxicandome, soñando
con el cancer de mi escencia
de mi alma esquizofrenica
(me intentó comprar por dos millones,
desisti en tan caballerosa oferta,
le deje sus billetes en su portico
con un ramo de rosas)
-señorita,¿donde encuentro el reino de la inconciencia?
-mire, siga por este pasillo
no oya las tonterias que le griten
estan demasiado ocupados
intentando ser héroes o villanos
siga hasta el final, aunque no haya luz
siga, la clave esta en seguir
se topara con una puerta
gire de la manilla
y baje hasta el subterraneo
no le aseguro nada, los que van
nunca vuelven
no creo que sean asesinados, no he
alcanzado a escuchar ningun grito desesperado
solo risas alaracas y gemidos aterciopelados
-muchas gracias señorita
por favor, digame su nombre
para recordar titulo de tan
amable mujer
-llameme locura
-encantado

ella nunca me amo
ella tenia miedo de desprenderse
de esta orgia infinita
el no juega
el esta demasiado preocupado
en fruncir su ceño

las ceramicas cubren el infierno
demostrando quietud
donde no puede gestarse
el techo invade el cielo
impidiendome el cosmos
no me importa
el cielo es universo
pintado de celeste
me da terror
subir ahi
y flotar
y perderme


+ disculpen las faltas de ortografía, no tenía tiempo en preocuparme de leyes mundanas.

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